Si se puede, en defensa de la Escuela Pública de Leganés

Si analizamos la situación de la Educación Pública en Leganés, advertimos que ésta es consecuencia directa del seguidismo y apoyo absoluto a las políticas impuestas desde la Comunidad de Madrid, es lógico considerando que nuestro Ayuntamiento está gobernado por el PP.800px-Logotipo_de_la_'Marea_Verde'

En este sentido, podemos decir, que el devenir en el ámbito de la escuela pública está caracterizado por dos procesos esenciales: el de privatización y el de desmantelamiento, a través, fundamentalmente de los recortes.

De esta forma, ninguna etapa educativa escapa a un deterioro progresivo.

.- Subida de tasas:

En la etapa de Infantil el 175%. El precio de las escuelas infantiles públicas gestionadas por el Ayuntamiento ya se ha equiparado al de los centros privados que, además con el “cheque ayuda”, subvención destinada únicamente a quienes matriculan a sus hijos en la privada, en ocasiones hace más rentables a éstas últimas, lo que favorece el trasvase de la pública a la privada.

En los dos últimos años los centros de educación infantil públicos han pasado de tener largas listas de espera a tener plazas vacantes.

El curso pasado, 400 familias renunciaron a plazas infantiles al no poder afrontar la subida de las tasas. Deja de ser un derecho que los niños de 0 a 3 años puedan asistir a escuelas infantiles para ser un privilegio.

El curso pasado, como en el resto de la comunidad de Madrid, se empezó a pagar una matrícula de 250 euros al año por los estudios de FP.

En el ámbito universitario hay que decir que en tres años, las tasas han aumentado en un 60%, estando Madrid a la cabeza de las comunidades en las que estudiar una carrera es más caro.

.- Eliminación de ayudas y recursos:

Es muy significativa la disminución en las plantillas de profesores en los centros, especialmente de apoyo a necesidades educativas especiales, acompañada de un mayor número de alumnos por aula y esperas de 15 días para cubrir las bajas.

El curso pasado fueron eliminadas las becas generales para libros de texto y comedor y a su vez, se han recortado las partidas económicas destinadas a proyectos educativos singulares.

.- Trasvase hacia la privada:

 Mientras se eliminan las ayudas al comedor, material y actividades extraescolares los centros privados mantienen el “cheque guardería” que se ha multiplicado por 6 desde que surgió en el curso 2002-2003 y las desgravaciones para las clases extraescolares de idiomas y uniformes.

Se cede suelo público a la privada concertada. Se han cerrado dos colegios de Educación Infantil, Verbena y Valle Inclán, bajo el pretexto de falta de matriculación en los mismos; a pesar de su demostrada calidad pedagógica y oposición por parte de la ciudadanía y sin embargo se sostiene un colegio concertado religioso, que empezó en barracones y que albergando tan solo a 11 niños y niñas en sus aulas.

Se olvida el carácter educativo y pedagógico de la etapa de infantil y las bases del desarrollo integral del niño.

De hecho, una de las primeras medidas del actual gobierno municipal fue hacer que la etapa de 0 a 3 años pasase a depender de asuntos sociales y no de educación.

Desde el curso pasado se ha intensificado una campaña de cambio de jornada hacia la “Jornada continuada”, de forma que en torno a 15 centros ya la han implantado. Este proceso ha ido acompañado de un serio deterioro de la convivencia entre los sectores de la comunidad educativa.

Que esta campaña sólo se esté fomentando en la pública puede suponer un trasvase de familias que pueden matricular a sus hijos e hijas en la privada-concertada, con un horario más extenso y servicios más amplios.

Se cierran centros públicos, se paralizan las obras de mejora en muchos centros y no se ha iniciado la construcción del instituto de Arroyo Culebro previsto para el barrio desde hace varios años; aunque en torno a 1500 jóvenes el curso pasado se quedaron sin plaza en Formación Profesional.

.- Desprestigio de lo público:

A pesar de que cada vez los recursos destinados a la escuela pública son menores, pretenden justificar una política educativa que hace de la escuela un objeto de mercado, a través de la culpabilización del alumnado, que es violento y no se esfuerza lo suficiente y del profesorado. A los maestros y maestras que defendemos la escuela pública el alcalde nos tilda de “filobolcheviques” y a nuestras escuelas de “rancho público”.

Se comparan los centros a través de rankings que no consideran el contexto educativo y que sitúa a la cabeza a los centros privados.

Y en su idea de calidad: “separar a los talentosos de los que no lo son” no se invierte en recursos para todos, pero nuestro ayuntamiento plantea medidas como beneficiar económicamente a los alumnos de las distintas etapas con un mejor expediente.

Y es que los padres y madres han visto como, en menos de dos años, han perdido ayudas de libros y comedor, apoyos educativos en los colegios, sus hijos no tienen sustituto tutor hasta pasadas varias semanas, etc. Aumentan los desahucios y familias que viven en el umbral de la pobreza.

Ante esta realidad ¿Cómo es posible que fenómenos que causan tanto sufrimiento, violencia, exclusión, no surja una fuerza que se lo lleve por delante?

Porque en la construcción de la sociedad de mercado, la escuela juega un papel fundamental para sostener la economía y en vez de construir buenas personas, ciudadanos sociables y cooperativos, construyen individuos competitivos, individualistas e insolidarios. O, al menos, eso intentan políticos como Wert, presidente del EFMQ, que hace lo que sabe hacer, dotar de calidad con criterios empresariales, sin contar con dos elementos fundamentales de la calidad: la inversión y el conocimiento, porque entiende que la educación debe responder a las necesidades económicas de un Estado y por ello ha de reorientar al alumnado al tipo de formación que interesa para los procesos productivos.

Los representantes de las mayorías “silenciosas”, como Jesús Gómez emplean gran parte del dinero que perciben, en legislar, contra viento y mareas, transformando la educación en un túnel del terror que supone una carrera de obstáculos, especialmente para quienes tienen más dificultades.

Y es que su mayoría en las urnas parece darles alas para llevarse por delante todo aquello que huele a público, a la vez que invierten dinero público en rescatar a bancos que echan a las gentes de sus casas.

Por eso es necesario que quienes no somos ajenos al sufrimiento y la injusticia social demostremos que no estamos por la labor. La sociedad condiciona la escuela, pero la escuela también puede ser una herramienta de transformación gracias a muchos docentes, padres, madres, alumnos y alumnas que estamos dentro de ellas. Podemos decir que ellos están en nuestra casa, pero nosotros y nosotras también estamos en la suya y esto nos da la posibilidad de ser actores que determinen aquello que sea, no solo la escuela, sino la sociedad.

Desde Sí se puede apoyamos todas las acciones encaminadas a defender y recuperar la dignidad de nuestra escuela pública para  hacer de ella un servicio de calidad, inclusivo, para todos y todas.

Hay que recuperar la dignidad de nuestras escuelas.

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